miércoles, 23 de mayo de 2012

Acción en Red


Es una ONG que se encuentra presente en distintas comunidades del estado español. A las personas y colectivos que forman Acción en Red les une un mismo impulso moral, es decir, una aspiración compartida, la de contribuir para que se produzcan cambios en las sociedades.

Acción en Red, lo que pretende, es que se lleven a cabo transformaciones sociales y políticas que apunten hacia una mayor igualdad y hacia una mayor justicia social, a que se promueva el desarrollo de la solidaridad en todas sus dimensiones y a que garanticen un modelo que respete al medioambiente. Además, entre sus demandas, está la de luchar por unas transformaciones que profundicen y extiendan la democracia, que garanticen la libertad individual y que protejan los derechos humanos. En definitiva,  lo que Acción en Red busca, es que la ciudadanía se manifieste a favor de transformaciones sociales, políticas e ideológicas que ayuden a mejorar  la sociedad.  Es decir, que la ciudadanía no se resigne a lo que está establecido, si no todo lo contrario, a que luche por un verdadero cambio. 

En la actualidad, Acción en Red es una ONG que entre otras cosas, se dedica a trabajar con diversos campos sociales. Entre ellos están: las personas inmigrantes y su integración; la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres; contra la violencia de género; a la actividad ecologista y la defensa del medioambiente; a la solidaridad y cooperación; a la protección de los derechos a personas marginadas o que sufren exclusión; a la defensa de los derechos laborales, sindicales y socioeconómicos de las personas; al desarrollo de iniciativas culturales y de  difusión de ideas…etc.  Se trata de una asociación bastante unificada en la que sus integrantes trabajan duro para conseguir un mejor bienestar entre las personas que forman la sociedad.

De todas las actividades que realiza esta asociación, hay una que para mí es de gran importancia: el voluntariado. Puesto que, muchas de las necesidades y problemas a los que se enfrentan las personas sin hogar se ven menguados gracias a la ayuda que reciben de estas personas.



Bibliografía.

http://www.accionenredmadrid.org/spip.php?rubrique38

Mujeres en calle


El informe anual, con fecha de 2002, del observatorio Español de los sin techo, expuso que: `` las cifras de personas en esta situación aumenta cada año, produciéndose, además, un incremento relativo continuado de mujeres´´. Asimismo, existe una preocupación ``por el número creciente, en términos relativos y absolutos de las mujeres sin en hogar en la mayoría, si no en todos, los países europeos. Lo que no debemos olvidar y que se ve reflejado, sobre todo, en los países en vías de desarrollo, es que la mujer por el hecho de ser mujer tiene desde su nacimiento un pie dentro del territorio de los excluidos.

 Según las cifras, un 1.8 de las personas que se sitúan en España por debajo del umbral de la pobreza, viven solas; de éstas, 7 de 10 son mujeres, la mayoría de avanzada edad. El 84,4% de las personas pobres mayores de 55 años que viven solas son mujeres. Esto se debe, a que sus pensiones de jubilación o vivienda son de una cuantía tan baja que, con frecuencia, viven en situación de penuria económica. Hecho que hace que estas mujeres acaben en la calle dada la falta de recursos económicos.

Las personas que se encuentran en la calle, no suelen aceptar los recursos ofrecidos, sobre todo, por su lejanía. Puesto que, están acostumbrados a vivir en ese lugar que el hecho de tener que desplazarse les produce miedo e incertidumbre. Además, estas mujeres prefieren estar en la calle que en un albergue, porque según las biografías que leído de mujeres en calle, la incomodidad en los centros suele superar a la que hay en la calle. Me explico, los centros suelen albergar a muchas mujeres y cada una de ellas con distintas problemáticas, algunas más duras que otras, como son los trastornos psicológicos, lo que hace que entre ellas se produzcan conflictos que llegan a ser totalmente inaguantables, dando lugar al abandono del centro.  

Lo que me parece curioso es que mujeres que están en calle han recibido una vivienda por el IVIMA, pero al cabo del tiempo las abandona y vuelven en la calle. Existe una respuesta a esto y es que ellas necesitan la socialización, las palabras y el refugio que  la calle les da.  Pero, sobre todo, como he dicho anteriormente es el miedo lo que les hace dejarlas, ya que tener una casa representa un pie fuera del universo de la exclusión. Y estas las reconoce. Y le reconocen.

Señores y señoras, por supuesto que las viviendas de protección oficial son necesarias. De hecho, la vivienda es un derecho inalienable bien tipificado en nuestra Constitución como un derecho fundamental, pero esto no resuelve la problemática, no solo de techos y subsidios sociales vive la mujer. Se dice que un sin hogar, es el que carece de vivienda. Y amén. Pues no, señores y señoras hay más que eso, más donde excavar.

Antes de comenzar en profundidad con las mujeres en calle hay algo que me gustaría resaltar y es realidad lo que me ha llevado a escribir sobre ellas. Se trata, de que las mujeres conforman la mayoría de la población pobre del planeta. Las mujeres y las niñas constituyen el 70% de la población que vienen en la pobreza, representan dos tercios de las personas analfabetas y, por su condición de género, tienen limitado el acceso a la educación, salud y otras necesidades sociales básicas. Además, tras tres décadas se ha llegado a la conclusión que la mujer sufre una mayor incidencia de la pobreza que el hombre, su pobreza es más severa, y que las mujeres solteras cabeza de familia son las que más están en esta situación de pobreza.

El sinhogarismo femenino es una realidad muy compleja. Para la sociedad, estas son invisibles, ignoradas, con el amargo cartel de ``crónicas´´ de por vida. Cabe mencionar, que el número de mujeres en calle es menor que el de los hombres, se refleja sobre todo, en el número de plazas que hay en el centro de acogida para personas sin hogar del Ayuntamiento de Madrid, siendo de 269 plazas, 186 para hombres y 83 para mujeres. Las mujeres consiguen salir antes de la calle que los hombres, pero no solo por su fuerza psicológica sino también porque estas acuden a otros recursos, como son la prostitución.  Dejan de ser mujeres en calle para pasar a ser mujeres de la calle, puesto que con ese ``trabajo´´ consiguen los recursos que antes eran inexistentes.

Según las biografías leídas por mujeres en calle, lo más duro para ellas es llegar a perdonarse a sí misma por haber caído en esa situación y la forma en la que cayeron. Durante su relatos comentan que de las personas homosexuales que viven en la calle nadie habla y que ellos sin que lo han llegado a pasar muy jodido y su vulnerabilidad es mayor que la de cualquier otra persona que se encuentra en situación de calle. Lo que más me sorprende es como ellas se preocupan más de las otras personas que están en su situación que de ellas mismas.

Muchas de las mujeres que hoy en día transitan por las calles, son mujeres que van huyendo de los malos tratos recibidos por sus parejas. Sin embargo, y por desgracia, en la calle vuelven a tropezar con el mismo estorbo que las ha martirizado durante años, es decir, con esos hombres que se arrancan de dentro sus frustraciones golpe a golpe, sobre ellas. Según los datos encontrados un 4,2% de las mujeres entrevistadas en el 2000 habían sido víctimas de malos tratos, es decir, 640.000. Pero años más tarde las cifras aumentan a un 12,4%, alrededor de 1.800.000 mujeres españolas han sufrido maltrato. Según ciertos estudios, las mujeres sin hogar constituyen ``el grupo con una probabilidad más alta de mantener relaciones sexuales y prácticas de riesgos forzados, con gran diferencia sobre los otros grupos. Pero estas luchan pasa salir adelante y sobrevivir y sobre todo, para no permanecer durante más tiempo de rodillas. Además, otra de las cosas a las que se enfrentan es que el hecho de ser una mujer maltratada y encima si tiene problemas con el alcohol, se toman el derecho de tenerlas de un lado para el otro si saber donde en realidad pueden ubicarlas. Al final, la mayoría de ellas suelen ser ubicadas en centros de acogidas para personas sin hogar, lo que conlleva tener ya una etiqueta cara a la sociedad, la de sin hogar.

Hay una diferencia entre los hombres y las mujeres en calle y es su fortaleza. Ellas se levantan una y otra vez, se vuelven a llenar de determinación por salir de esa situación en muchas ocasiones oscura. Luchan, batallan, pero por muchas razones que de desconocen dada la falta de estudios y de información sobre las mujeres en calle, estas vuelven a caer.

Palabras de mujer en calle: ``tras mucho tiempo en la calle acabamos siendo inmunes a las malas palabras y terriblemente vulnerables a lo gentil´´.

Otros de los factores que hace más vulnerable a la mujer y más proclive a caer en una situación de sinhogarismo es, la carencia de familia. Pero más que no tener familia, es el hecho de no tener fuerzas para satisfacer hoy por hoy las expectativas familiares. Una de las cosas que se les ha inculcado a las mujeres de nuestra sociedad, es que ellas son  las ´´constructoras´´ de hogar, teniendo como por así decirlo la obligación de crear ese ambiente armónico donde los demás llegan y descansan. Esto me demuestra que todavía se vive en una sociedad machista, donde las mujeres siguen teniendo la obligación de satisfacer esas reclamaciones.

Hoy en día, encontramos nuevas habitantes que deambulan por las calles. Entre ellas están: mujeres jóvenes o de mediana edad maltratadas, separadas o divorciadas, así como mujeres muy jóvenes que llegan a las calles por problemas con las drogas. Además, otras mujeres entran a formar parte de la triste y oscura vida de las calles, están son las inmigrantes que por distintas situaciones se han visto obligadas a tomar las calles.  Cabe mencionar,  que a la hora de pedir recursos una de cada tres mujeres es inmigrante. Pero sobre todo, he de señalar que ellas están en una situación mucho más vulnerables, sobre todo por la falta de ``colchón´´ y por la falta de fuerzas para seguir luchando contra las puertas contra esas puertas que día tras día se cierran frente a ellas, sin darles una solución a su problema.

En los últimos estudios realizados, las cifras de mujeres sin hogar van en aumento, siendo en 2005  de un 17,3% y en 2008 de un 20,8%. A raíz de la crisis económica que está viviendo España desde hace cuatro años, no quiero ni pensar el aumento que se habrá producido en este sector.

Las cifras sobre mujeres sin hogar en nuestro país, se refieren sobre todo a esa exclusión visible, a esas mujeres que finalmente acuden a los recursos específicos para personas sin hogar. Pero no hay que olvidar que la exclusión femenina tiende a ser más invisible que la de los hombres.

`` Es hora de abrir una puerta a la esperanza. Y que la vida en la calle deje de ser una obligación, una imposición o una caída. Sería bonito que sí, que realmente, los habitantes de las calles fueran únicamente aquellos que han tomado esa opción. Los que así lo han elegido´´.

Bibliografía

-          Enrique Cuesta, miembro y responsable en el área de Personas sin Hogar en la asociación Acción en Red.

-          Sánchez ,M. Sólo o Luna. Treinta Cartas a una dama sin hogar. Fundación RAIS.

-          http://www.inmujer.gob.es/ss/Satellite?pagename=InstitutoMujer%2FPage%2FIMUJ_Home.








martes, 22 de mayo de 2012

CAMPAÑA EUROPEA POR LOS SIN HOGAR


En 2010 decenas de entidades sociales de la Unión Europea dieron comienzo a la Campaña de las Personas sin Hogar “Nadie sin Derechos. Nadie sin hogar”. En ella participan, entre otras, Cáritas Española, FACIAM y la Federación de Entidades de apoyo a las Personas Sin Hogar (FEPSH- antigua Feantsa España) y FEANTSA Europa (Federación Europea de Organizaciones Nacionales que trabajan con Personas Sin Hogar). Su lema es “Acabar con el sinhogarismo es posible”.
Este movimiento social se remonta al año 2007, cuando las entidades sociales miembros de FEANTSA Europa comenzaron una campaña dirigida a lograr el compromiso del Parlamento Europeo de aprobar una Declaración para terminar con el sinhogarimo en el año 2015. Esa Declaración, que fue alcanzada en abril de 2008, sería más tarde asumida por Consejo de la UE.

Cinco propuestas para cinco años: 2010-2015
Dentro de esta campaña a cinco años, las entidades promotoras de la misma se han marcado distintos objetivos anuales:
Año 2010: En el año Europeo de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión social, se pide  la coordinación y creación de un Pacto de Estado por la Inclusión Social.
Año 2011: Las personas sin hogar, indocumentadas en muchos casos, no pueden quedar fuera de nuestro Estado de Derecho. Se pide que, en la creación de leyes y normas, se contemple esta realidad de la exclusión máxima social, disminuyendo la burocracia administrativa y las exigencias documentales.
Año 2012: Ante la falta de homogeneidad entre nuestras Comunidades Autónomas, se pide la creación de un sistema de ingresos mínimos garantizados como derecho subjetivo de toda persona
Año 2013: Se pide que se garantice un Sistema Nacional de Salud equitativo (universal, gratuito y accesible) con extensión y calidad para todos, nacionales y extranjeros; y una especial sensibilidad en el ámbito de la Salud Mental.
Año 2014: Se pide que el Estado español ratifique la Carta Social Europea Revisada de 1996 donde se incluye el derecho a la vivienda en el articulo 31. A su vez, la firma y ratificación del Protocolo Adicional por el que se establece el Sistema de Reclamaciones Colectivas de 1995.
Año 2015: Finalización de la Campaña Europea “Acabar con el sinhogarimo es posible”: nadie durmiendo en la calle.

Se pretende centrar la mirada de la opinión pública en las dificultades de estas personas para acceder a derechos básicos, como la vivienda, la salud (con especial dedicación a la salud mental) y la justicia, además de incidir en la necesidad perentoria de establecer una renta básica universal en nuestro país.
Se llama, además, la atención sobre el nuevo perfil de las personas sin hogar que se está detectando como consecuencia de la crisis: hombres en su mayoría, solteros, tanto nacionales como extranjeros; con mayor nivel de estudios y de edad media más elevada; y que dicen estar viviendo en la calle a causa de la pérdida del empleo.
Tenemos delante de nosotros un objetivo quizás irreal, utópico. Pero el mismo en muchos países. Seguramente el año 2015 sea más que un final, un comienzo, porque nos ayuda a todos a poner voz y mirada a los silenciados e invisibilizados de la sociedad.
Las Campañas de las Personas sin Hogar, los Días de los sin Techo de estos cinco años, volverán cada mes de noviembre, a gritar ante la sociedad, ante todos nosotros, que todo ser humano tiene derecho a vivir su dignidad, única, esencial, irrepetible e imborrable.

Entrada realizada por: ANDREA GALMARINI GARATTONI

lunes, 21 de mayo de 2012

Testimonio de un sin hogar.


El pasado 13 de Abril de 2012 tuve la oportunidad de entrevistar a un señor que durante un período de su vida estuvo en exclusión social y vivió en las calles, sin techo, sin hogar. Esta es su historia:

Paco, 37 años, encargado de obra civil. Vivía en Zaragoza hace 4 años, de dónde es y dónde tenía a su familia. Se divorció de su mujer (ella le dejó por otra persona) con quién tiene un hijo pequeño de ahora 12, entonces 7. Al divorciarse a Paco le tocó un régimen de visitas muy limitado y además le destinaron en el trabajo al norte de Aragón, así que para pasar más tiempo con su hijo se despidió de su trabajo y compró con el paro que le dieron de golpe un bar al lado del colegio del niño. De esta manera Paco podía ver a su hijo cada día, pues el niño en vez de comer en el comedor escolar, comía con él y después de las clases pasaban tiempo juntos haciendo los deberes hasta que la madre salía de trabajar y le recogía. Con la crisis comenzó a disminuir la clientela, que era sobretodo trabajadores de una obra y de una empresa constructora que había allí cerca. Paco cada vez tenía menos ingresos así que no pudo continuar pagando su casa. Entonces comenzó a vivir en su propio bar, dónde seguía pasando tiempo con su hijo, pero claro, ya no podía tenerle los fines de semana debido a las circunstancias. Los ingresos cada vez fueron bajando mas, y a pesar de que Paco intentó buscarse las mañas para mantener abierto el bar, llegó un día en el que no tenía ya para comprar nada que ofrecer a los clientes. “El problema es que tú te ves venir las cosas, pero no quieres verlas, no asumes lo que está ocurriendo” me explicaba él. No contaba con apoyo familiar, pues su madre había enfermado y fallecido años atrás, igual que uno de sus hermanos. Su otro hermano estaba en paro y con tres hijos y con su padre no tenía buena relación. Algún amigo o amiga le ofrecieron quedarse en sus casas durante un tiempo, pero Paco sabía que probablemente eso no sería una situación temporal y no podía abusar de la hospitalidad de sus conocidos en una situación tan grave. Había llegado el momento en el que Paco estaba literalmente en la calle. Obviamente no quería que su hijo y sus conocidos le vieran de esa manera, así que con los últimos 40 euros que le quedaban cogió un bolso con algunas de sus pertenencias, subió a un autobús y vino a Madrid. Era Agosto de 2009. Una vez aquí preguntó por un comedor social y le indicaron el de San Vicente de Paúl, perteneciente a Cáritas, en la glorieta de Iglesia. Hizo cola toda la noche y al día siguiente tras hablar con la trabajadora social consiguió una tarjeta para comer cada día allí. Además también tenía derecho a duchas los Lunes, Miércoles y Viernes. En este centro podía pasar todo el día, pero él tenía que buscar la forma de sobrevivir y comprendió que la manera de hacerlo era pidiendo en la calle. Así que aconsejado por otras personas sin hogar hizo un cartel en el que contó su situación ‘23 años cotizados y por ser autónomo estoy sin paro y sin ningún tipo de ayuda social durmiendo en la calle’. “Me acuerdo el primer día, me costó muchísimo ponerme…muchísimo muchísimo muchísimo, porque me daba un mal rollo… y me daba vergüenza hasta mirar. A la hora o así me levanté porque no podía…no porque no me estuvieran echando, sino porque no podía…”. Paco se hizo su propio horario, por las mañanas iba en busca de trabajo (aunque resultaba imposible ser contratado en ningún lugar porque para ello tenía que desplazarse por la ciudad en muchas ocasiones a sitios muy lejanos, y no tenía medios para hacerlo excepto su propio pié), y al medio día se ponía a pedir en la calle Fuencarral en horario de salida de las oficinas, “no lo veía cómo negocio, sino cómo supervivencia”. Comía en el centro de día de Cáritas y por la tarde se aseaba o lavaba su ropa en los baños públicos. Así estuvo durante un año. Dormía en un parque cerca del centro, dónde él era el único español y todos los demás que allí dormían eran rumanos. Consiguió hacerse respetar por ellos pero no buscaba ninguna relación de amistad y mantuvo siempre las distancias. El período más duro fue en Navidad, para él fue un “tortazo moral”. En Noche Buena recaudó en la calle pidiendo 200 euros. Después entró en la campaña de frío para no dormir en la calle y en primavera volvió a parque.  En una ocasión la policía le quitó todas sus cosas que estaban guardadas en una bolsa y cuando volvió al parque no encontró nada. Se habían llevado las pocas cosas de valor que tenía: fotografías personales, títulos, documentos… En primavera las monjas del centro le ofrecieron a Paco trabajar cómo voluntario en el mismo centro dónde comía cada día: abrillantando el suelo y ayudando en tareas de mantenimiento. A cambio Paco recibía propinas y algo de alimento. Esto era muy importante para él porque le mantenía ocupado. Tras unos meses allí de voluntario las monjas le ofrecieron un contrato de media jornada que aumentaron a 8 horas después de nos días. Para Paco eso fue su liberación, la mano que le hacía falta y sin la que nadie logra salir realmente de la situación de indigencia. Alquiló una habitación en un piso compartido y poco a poco se repuso. Esto ocurrió un año después de su llegada a Madrid. Poco a poco su situación fue mejorando y ahora, pasados 3 años, vive sólo en un piso y va a visitar a Zaragoza a su hijo siempre que puede. Sigue empleado en el centro de Cáritas y está seguro que si no fuera por la ayuda que las monjas le dieron y la oportunidad que le ofrecieron, le hubiera sido imposible reinsertar de la calle. “Una vez que estás en la calle, si no hay alguien que te eche una mano, es inviable salir, es inviable..”.

Tras hacerle la entrevista a Paco quedé muy sorprendida de la dureza con la que hablaba del tema, y la naturalidad que tenía al contármelo. Pocos fueron los momentos durante la hora y media que estuvimos hablando, en los que le ví algo más abatido contándome alguna situación en concreto: cuando tuvo que sentarse a pedir por primera vez, el recuerdo de aquellas Navidades, al hablar de su hijo… Me explicó que la calle te hace más fuerte, más duro pero también más desconfiado. En mi opinión Paco es una persona con mucha fortaleza que no se dejó arrastrar por la depresión que provoca una situación así, ni por el alcohol u otras sustancias para olvidar dichos problemas.
Paco me contó que lo que le daba fuerzas para seguir era pensar en su hijo y en que un día pudiera recuperar una vida normal que compartir con él como en el pasado. También es cierto que por fortuna Paco sólo estuvo durante un año en la calle, el año mas duro de toda su vida en el que descubrió qué es realmente sufrir la necesidad y la angustia de no poder cubrir necesidades básicas de manera completas tales como el comer. Pero me pregunto cómo hubiera sido su vida si no hubiera reinsertado “tan rápido” y si la situación le hubiera llevado a estar durante varios años en la calle. ¿Hubiera seguido con la misma fortaleza o se hubiera dejado llevar por la miseria?
Las causas que llevaron a esta persona encontrarse en exclusión social son las causas habituales que provocan la indigencia: ruptura de lazos familiares, ruptura de lazos laborales y ruptura de lazos sociales. Muchas veces una cosa lleva a la otra y sin darse uno cuenta se ve envuelto en una serie de adversidades económicas y sociales imposibles de solventar. Esta situación además suele ser traumática para la mayoría de las personas que la sufren. Normalmente no es algo que nadie pueda imaginar que le ocurra en el futuro.

Actualmente el número de personas sin hogar en España, según la fuente que se consulte, puede oscilar entre 20.000 y 30.000 personas en toda España y entre 2.000 y 9.000 personas en Madrid. El 82,7 % de las personas sin hogar son varones. La edad media de este colectivo es de 37,9 años. Casi la mitad de esta población tienen hijos (46%), aunque sólo una décima parte viven con ellos; el 30 por ciento de las personas sin hogar es abstemia y nunca ha consumido sustancias adictivas; el 37,5 por ciento llevan más de tres años sin alojamiento propio; la mitad de la población sin hogar busca trabajo; el 51,8 por ciento son españoles y el 48,2 por ciento son extranjeros; los extranjeros sin hogar llevan, de media, tres años y siete meses en España y un año y once meses en la comunidad autónoma donde se les ha localizado.

La situación en la calle acarrea una serie de complicaciones y problemas derivados de la propia indigencia que aumentan la gravedad de la situación como la farmacodependencia: la adicción a sustancias puede ser causa pero también puede ser consecuencia de la vida sin techo. La adicción más extendida en este grupo de población es el alcoholismo, pero también pueden darse adicciones a otros tipos de sustancias; problemas de salud física y mental: las condiciones de vida en las que viven pueden generar graves enfermedades. Por ejemplo, muchas personas soportan largos periodos de malnutrición, hipotermia, no acuden al médico o no tienen dinero para pagar medicamentos y tampoco cuidan su higiene. Así, existen numerosos problemas dentales, heridas infectadas y enfermedades mal curadas y cronificadas. De igual modo que las adicciones, los problemas de enfermedad mental pueden ser causa o consecuencia de la situación en la que viven las personas sin hogar. La depresión es muy común, pero también hay personas que sufren algún tipo de paranoias, o el síndrome de Diógenes.

Entrada realizada por ANDREA GALMARINI GARATTONI

miércoles, 16 de mayo de 2012

LA POBREZA EN LA EDAD MEDIA Y SU EVOLUCIÓN.

Para poder hacernos una idea real sobre el significado de la palabra "pobreza" debemos remontarnos seguramente a épocas pasadas para poder comprender su evolución y saber cómo se ha llegado a darle a éste término el significado que ahora tiene. La comprensión de la pobreza debe ser, pues, amplia.

El pobre medieval era aquel que, de manera permanente o temporal, se encontraba en una situación de debilidad, de dependencia, de humillación, caracterizada por estar privado de los medios, variables según las épocas y las sociedades, de potencia y de consideración social: dinero, relaciones, influencia, poder, ciencia, calificación técnica, honorabilidad del nacimiento, vigor físico, capacidad intelectual, libertad y dignidad personal. Vivía al día y necesitaba de la ayuda de los demás para liberarse de la pobreza.

El pobre de la alta Edad Media, aunque hubiera superado el esclavismo de la época romana, conservaba todavía su dependencia respecto a los poderosos. Desde el siglo VI al XI, el escenario donde se debaten las confrontaciones entre ricos y pobres es el campo. Era rico el que poseía tierras y alimentos, no el que tenía dinero. La pobreza estaba delimitada por la ausencia de tierras y la dependencia alimentaria.

Aunque en todos estos siglos el telón de fondo sigue siendo el mundo rural los problemas sociales sufren un cambio entre las épocas: en principio los pobres luchaban por sobrevivir, y su condición venía dada por la ausencia del tener, mientras que ya en el siglo IX, la cuestión se torna más profunda, siendo el pobre aquel que no tiene ya un lugar en la sociedad, carece del ser y no es nadie en la sociedad. 

El pobre del siglo VII ya no es el esclavo que se volvió criado, sino un campesino, un aldeano jurídicamente libre al que, aun teniendo algunos medios propios, la insuficiencia de recursos en víveres y ropa, las deudas y la integridad física, le obligan a soportar, e incluso solicitar, el patronato de un poderoso.

Esto continúa en el siglo VIII, y se crean unos contratos en los que los pobres solicitan la ayuda de los poderosos ( en cuanto a víveres mínimos de alimento, alojamiento y vestimenta) a cambio de servicio y lealtad indefinida.

A partir del siglo IX, al grupo de los pobres, que disponían de libertades y de algunas tierras, se le unió el de los indigentes, víctimas del desequilibrio de la economía rural debido, en parte, al crecimiento demográfico. Estos grupos, que vagabundeaban sin un lugar fijo, fueron de nuevo sometidos por los potentes, aprovechando la inseguridad producida por las guerras intestinas y las nuevas invasiones, así como el desorden proveniente de la disolución de la autoridad pública.

El mapa de la pobreza estaba cambiando al desaparecer los potentes y ser reemplazados por la aristocracia terrateniente. Los pobres o bajaron a formar parte de los indigentes o se integraron en nuevas formas de organización social. La oposición de los términos pauper - potens, pobre - poderoso, como expresión de la realidad social, había dejado el lugar a la de pauper - miles, cobrando un nuevo aspecto el problema de la pobreza desarmada frente al poderoso militar.

Con la revitalización de las ciudades en el siglo XI, la pobreza toma una nueva dimensión. Aunque la pobreza rural clásica sigue acentuándose debido al excedente demográfico, las hambrunas y el endeudamiento del campesino que le obligaba al abandono de sus tierras para engrosar la masa de vagabundos mendicantes que se acercaba a las puertas de los monasterios, aparece un nuevo tipo de pobreza urbana caracterizada por su anonimato y la imposibilidad de superarla; miseria tanto más sentida por cuanto que la economía de cambio le ponía ante los ojos a los pobres la opulencia del mercader y del cambista. Al concepto de pobre no sólo se opone el de rico sino también el de ciudadano.

El despertar ciudadano del siglo XII había aportado avances indiscutibles, como la absorción relativa de los excedentes demográficos y el aumento de calidad de vida, pero al mismo tiempo había creado un cinturón de marginalidad donde los pobres lo eran de una forma absoluta: los que vivían en la servidumbre y la precariedad, los sin-tierra y sin empleo, los jóvenes sin futuro, los fugitivos y los desterrados. Estos desequilibrios sociales estuvieron acompañados y agudizados por los cambios económicos. El paso de una economía de trueque a otra de beneficio, caracterizada por el uso y el abuso del dinero, configuró el panorama de la pobreza de una forma hasta entonces desconocida.

La puesta en marcha de esta economía de beneficio, si bien es verdad que dinamizó la sociedad creando un mayor nivel de bienestar, favoreció el enriquecimiento de unos pocos a cambio de desterrar a la marginalidad a grandes grupos sociales. La pobreza, además de generalizarse, se hizo anónima, por lo que resultaba más difícil de combatir.

Ante esta situación de pobreza, la Iglesia reaccionó y numerosos grupos de seglares se organizaron para ejercer la beneficencia. La reflexión teológica sobre la pobreza, estimulada por las circunstancias y favorecida por el medio urbano, no fue condicionada únicamente por los cambios económicos; brota de las profundidades de una tradición que siempre la ha considerado como una exigencia evangélica. En el siglo XII, el seguimiento de Jesús se condensa en "seguir desnudo a Cristo desnudo". La pobreza se convierte en expresión máxima del compromiso cristiano.

Esta revalorización teologal y canónica del pobre no borró, sin embargo, la faceta sombría que toda marginación comporta. La promoción del pobre a finales del siglo XII es principalmente conceptual y mística. El pobre en sí sigue siendo un olvidado. El pobre sigue bajo el pórtico de las iglesias con los penitentes. El pobre, en definitiva, sigue eclipsado por el rico.


Actualmente según autores y estudios del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, y el Fondo Monetario Internacional, existen dos tipos de pobreza bases:

-Pobreza absoluta, en la que se estipula que se debe diferenciar a los pobres de los no pobres, estableciendo una canasta mínima de consumo representativa de las necesidades de la sociedad que se pretende analizar. Esta metodología permite detectar la pobreza crítica, y dentro de ella la pobreza extrema.
La línea de pobreza crítica se determina sobre la base del costo total de la canasta de consumo, que incluye los gastos de alimentaciónn, vivienda, salud, vestido y otros. La línea de pobreza extrema considera sólo los gastos de alimentación.
-La pobreza relativa trata de que la misma es relativa de las ciudades, campos, países, situaciones geográficas, etcétera. Por ejemplo la pobreza en el Desierto del Sahara es diferente a la pobreza en las montañas de Constanza, o la de la urbe de Suiza, Noruega o Suecia.
En ese sentido cada sociedad o cada país tiene un nivel o canal de pobreza, viéndolo desde el punto de vista de la relatividad de las cosas.

Dentro de esta pobreza podemos subdividir la misma en varios factores significativos para evaluar dichos niveles y estándares como por ejemplo en "pobreza educativa" , "pobreza de espacio habitacional", "pobreza de servicios", "pobreza de seguridad social", "pobreza de salud" o "pobreza por ingresos".


http://www.indexmundi.com/map/?v=69&l=es

Entrada realizada por : ANDREA GALMARINI GARATTONI