El informe anual, con fecha de 2002, del observatorio Español
de los sin techo, expuso que: `` las cifras de personas en esta situación
aumenta cada año, produciéndose, además, un incremento relativo continuado de
mujeres´´. Asimismo, existe una preocupación ``por el número creciente, en
términos relativos y absolutos de las mujeres sin en hogar en la mayoría, si no
en todos, los países europeos. Lo que no debemos olvidar y que se ve reflejado,
sobre todo, en los países en vías de desarrollo, es que la mujer por el hecho
de ser mujer tiene desde su nacimiento un pie dentro del territorio de los
excluidos.
Según las cifras, un
1.8 de las personas que se sitúan en España por debajo del umbral de la
pobreza, viven solas; de éstas, 7 de 10 son mujeres, la mayoría de avanzada
edad. El 84,4% de las personas pobres mayores de 55 años que viven solas son
mujeres. Esto se debe, a que sus pensiones de jubilación o vivienda son de una
cuantía tan baja que, con frecuencia, viven en situación de penuria económica.
Hecho que hace que estas mujeres acaben en la calle dada la falta de recursos
económicos.
Las personas que se encuentran en la calle, no suelen aceptar
los recursos ofrecidos, sobre todo, por su lejanía. Puesto que, están
acostumbrados a vivir en ese lugar que el hecho de tener que desplazarse les
produce miedo e incertidumbre. Además, estas mujeres prefieren estar en la
calle que en un albergue, porque según las biografías que leído de mujeres en
calle, la incomodidad en los centros suele superar a la que hay en la calle. Me
explico, los centros suelen albergar a muchas mujeres y cada una de ellas con
distintas problemáticas, algunas más duras que otras, como son los trastornos
psicológicos, lo que hace que entre ellas se produzcan conflictos que llegan a
ser totalmente inaguantables, dando lugar al abandono del centro.
Lo que me parece curioso es que mujeres que están en calle
han recibido una vivienda por el IVIMA, pero al cabo del tiempo las abandona y
vuelven en la calle. Existe una respuesta a esto y es que ellas necesitan la
socialización, las palabras y el refugio que la calle les da. Pero, sobre todo, como he dicho anteriormente
es el miedo lo que les hace dejarlas, ya que tener una casa representa un pie
fuera del universo de la exclusión. Y estas las reconoce. Y le reconocen.
Señores y señoras, por supuesto que las viviendas de
protección oficial son necesarias. De hecho, la vivienda es un derecho
inalienable bien tipificado en nuestra Constitución como un derecho
fundamental, pero esto no resuelve la problemática, no solo de techos y
subsidios sociales vive la mujer. Se dice que un sin hogar, es el que carece de
vivienda. Y amén. Pues no, señores y señoras hay más que eso, más donde
excavar.
Antes de comenzar en profundidad con
las mujeres en calle hay algo que me gustaría resaltar y es realidad lo que me
ha llevado a escribir sobre ellas. Se trata, de que las mujeres conforman la
mayoría de la población pobre del planeta. Las mujeres y las niñas constituyen
el 70% de la población que vienen en la pobreza, representan dos tercios de las
personas analfabetas y, por su condición de género, tienen limitado el acceso a
la educación, salud y otras necesidades sociales básicas. Además, tras tres
décadas se ha llegado a la conclusión que la mujer sufre una mayor incidencia
de la pobreza que el hombre, su pobreza es más severa, y que las mujeres
solteras cabeza de familia son las que más están en esta situación de pobreza.
El sinhogarismo femenino es una
realidad muy compleja. Para la sociedad, estas son invisibles, ignoradas, con
el amargo cartel de ``crónicas´´ de por vida. Cabe mencionar, que el número de
mujeres en calle es menor que el de los hombres, se refleja sobre todo, en el
número de plazas que hay en el centro de acogida para personas sin hogar del
Ayuntamiento de Madrid, siendo de 269 plazas, 186 para hombres y 83 para
mujeres. Las mujeres consiguen salir antes de la calle que los hombres, pero no
solo por su fuerza psicológica sino también porque estas acuden a otros
recursos, como son la prostitución.
Dejan de ser mujeres en calle para pasar a ser mujeres de la calle,
puesto que con ese ``trabajo´´ consiguen los recursos que antes eran
inexistentes.
Según las biografías leídas por
mujeres en calle, lo más duro para ellas es llegar a perdonarse a sí misma por
haber caído en esa situación y la forma en la que cayeron. Durante su relatos
comentan que de las personas homosexuales que viven en la calle nadie habla y
que ellos sin que lo han llegado a pasar muy jodido y su vulnerabilidad es
mayor que la de cualquier otra persona que se encuentra en situación de calle.
Lo que más me sorprende es como ellas se preocupan más de las otras personas
que están en su situación que de ellas mismas.
Muchas de las mujeres que hoy en día
transitan por las calles, son mujeres que van huyendo de los malos tratos
recibidos por sus parejas. Sin embargo, y por desgracia, en la calle vuelven a
tropezar con el mismo estorbo que las ha martirizado durante años, es decir,
con esos hombres que se arrancan de dentro sus frustraciones golpe a golpe,
sobre ellas. Según los datos encontrados un 4,2% de las mujeres entrevistadas
en el 2000 habían sido víctimas de malos tratos, es decir, 640.000. Pero años
más tarde las cifras aumentan a un 12,4%, alrededor de 1.800.000 mujeres
españolas han sufrido maltrato. Según ciertos estudios, las mujeres sin hogar
constituyen ``el grupo con una probabilidad más alta de mantener relaciones
sexuales y prácticas de riesgos forzados, con gran diferencia sobre los otros
grupos. Pero estas luchan pasa salir adelante y sobrevivir y sobre todo, para
no permanecer durante más tiempo de rodillas. Además, otra de las cosas a las que
se enfrentan es que el hecho de ser una mujer maltratada y encima si tiene
problemas con el alcohol, se toman el derecho de tenerlas de un lado para el
otro si saber donde en realidad pueden ubicarlas. Al final, la mayoría de ellas
suelen ser ubicadas en centros de acogidas para personas sin hogar, lo que
conlleva tener ya una etiqueta cara a la sociedad, la de sin hogar.
Hay una diferencia entre los hombres
y las mujeres en calle y es su fortaleza. Ellas se levantan una y otra vez, se
vuelven a llenar de determinación por salir de esa situación en muchas
ocasiones oscura. Luchan, batallan, pero por muchas razones que de desconocen
dada la falta de estudios y de información sobre las mujeres en calle, estas
vuelven a caer.
Palabras de mujer en calle: ``tras mucho tiempo en la calle acabamos
siendo inmunes a las malas palabras y terriblemente vulnerables a lo gentil´´.
Otros de los factores que hace más
vulnerable a la mujer y más proclive a caer en una situación de sinhogarismo es,
la carencia de familia. Pero más que no tener familia, es el hecho de no tener
fuerzas para satisfacer hoy por hoy las expectativas familiares. Una de las
cosas que se les ha inculcado a las mujeres de nuestra sociedad, es que ellas
son las ´´constructoras´´ de hogar,
teniendo como por así decirlo la obligación de crear ese ambiente armónico
donde los demás llegan y descansan. Esto me demuestra que todavía se vive en
una sociedad machista, donde las mujeres siguen teniendo la obligación de
satisfacer esas reclamaciones.
Hoy en día, encontramos nuevas
habitantes que deambulan por las calles. Entre ellas están: mujeres jóvenes o
de mediana edad maltratadas, separadas o divorciadas, así como mujeres muy jóvenes
que llegan a las calles por problemas con las drogas. Además, otras mujeres
entran a formar parte de la triste y oscura vida de las calles, están son las
inmigrantes que por distintas situaciones se han visto obligadas a tomar las
calles. Cabe mencionar, que a la hora de pedir recursos una de cada
tres mujeres es inmigrante. Pero sobre todo, he de señalar que ellas están en
una situación mucho más vulnerables, sobre todo por la falta de ``colchón´´ y
por la falta de fuerzas para seguir luchando contra las puertas contra esas
puertas que día tras día se cierran frente a ellas, sin darles una solución a
su problema.
En los últimos estudios realizados,
las cifras de mujeres sin hogar van en aumento, siendo en 2005 de un 17,3% y en 2008 de un 20,8%. A raíz de
la crisis económica que está viviendo España desde hace cuatro años, no quiero
ni pensar el aumento que se habrá producido en este sector.
Las cifras sobre mujeres sin hogar en
nuestro país, se refieren sobre todo a esa exclusión visible, a esas mujeres
que finalmente acuden a los recursos específicos para personas sin hogar. Pero no
hay que olvidar que la exclusión femenina tiende a ser más invisible que la de
los hombres.
`` Es hora de abrir una puerta a la esperanza. Y que la vida en la calle
deje de ser una obligación, una imposición o una caída. Sería bonito que sí,
que realmente, los habitantes de las calles fueran únicamente aquellos que han
tomado esa opción. Los que así lo han elegido´´.
Bibliografía
-
Enrique
Cuesta, miembro y responsable en el área de Personas sin Hogar en la asociación
Acción en Red.
-
Sánchez
,M. Sólo o Luna. Treinta Cartas a una
dama sin hogar. Fundación RAIS.
-
http://www.inmujer.gob.es/ss/Satellite?pagename=InstitutoMujer%2FPage%2FIMUJ_Home.