miércoles, 14 de marzo de 2012

Mi visión de la pobreza.

La pobreza como yo la entiendo se describe como la falta de recursos para satisfacer tus necesidades básicas. Es una de las causas por las que las personas se quedan sin hogar. Y los afectados por este problema son cada vez más, debido en su mayor parte a la crisis. Al quedarse sin empleo, se forma un bucle en el que muchas personas se han visto atrapadas y todo ha desembocado en acabar en la calle. Luego, volver a tu situación anterior es una tarea que requiere un gran esfuerzo personal e institucional, no siendo capaz de hacerlo por uno mismo. Las instituciones deberían ayudar más a estas personas, ya que la pobreza no es como un catarro, es algo de lo que uno solo no puede salir y poco a poco se va convirtiendo en un drama humano y social, provocado en su mayor parte por el rechazo social que sufren. A ninguno nos gustaría ser pobres, desde luego. A nadie le gusta ir a pedir ayudas sociales. Da vergüenza verse en esa situación, ya que sientes que has fracasado como padre, o como madre, o como persona al ver a tus hijos pedirte las vueltas del pan para comprar chuches y decirles que no, que con esas vueltas mañana se come. Y este fracaso hace que te infravalores, que rindas por debajo de tus posibilidades en todas las otras facetas de la vida, y provoca que muchas personas abandonen y dejen de luchar por mejorar su situación. Deudas de la comunidad de vecinos, deudas al ayuntamiento, deudas de hipoteca, del colegio... deudas, deudas, deudas, que hacen que el poco dinero que consigues no puedas emplearlo en comprar alimentos o mantas, si no que todo te lo quiten para sufragar estos recibos impagados. Y lo peor de todo no es eso, son los intereses generados por estos retrasos. Además, es muy fácil darle 300 euros a un pobre, ahí a tocateja y te he solucionado la vida. Lo difícil es hacer un seguimiento personalizado a cada uno de esos pobres, regular su situación y explicar al mundo que la pobreza tiene salidas, que, como he dicho antes, requieren esfuerzo y coraje, pero sobre todo ayudas especiales e individuales. Nunca son buenas las medidas generalizadoras, como hacer en Madrid lo que funciona en Berlín o Londres. Y desde luego lo que no funciona es sacarlos del centro de Madrid por la imagen que dan. No estamos hablando de números, señores ministros y alcaldes, estamos hablando de personas, personas con sentimientos e inquietudes. Soluciones individuales para problemas individuales. La traba de la burocracia es el virus principal si hablamos de la pobreza como enfermedad. Todos son papeles, te falta este papel para esta ayuda, tienes que desplazarte a otro centro (muchas veces en la otra punta de Madrid) para esta otra, solicitudes, requisitos... Todo es un "vuelva usted mañana" como decía Larra. Solucionar esto está en nuestras manos, pero sobre todo en las manos de quienes gobiernan, de dejar de hacer la pelota para que pongan otra Las Vegas y empezar a moverse por esta gente, que un día podríamos ser cualquiera de nosotros quien se viera en estas situaciones. Y es que ahí entramos nosotros, los trabajadores sociales, para hacer nuestro trabajo. Es un trabajo duro, en el cual decir un NO muchas veces puede hacer pasar hambre a un niño de menos de un año. Pero lo cierto es que la mayoría de nosotros al salir de aquí engrosaremos las listas del paro y no es que no podamos, es que no nos dejarán hacer nuestro trabajo.




Realizado por: Javier Rechina

No hay comentarios:

Publicar un comentario